El fenómeno del "Too Big To Fail" se define normalmente como un estatus que gana una institución financiera cuando tiene una alta concentración de dinero, recursos financieros e interconexión con el Sistema Financiero Internacional, debido a esto, si alguna de éstas llegara a fallar, las consecuencias serían tan catastróficas que es más conveniente que el gobierno las rescate, normalmente mediante la inyección de capital y en los casos más extremos, su nacionalización. Esto nos trae una noción interesante, si instituciones tan grandes como JP Morgan & Chase, Goldman Sachs, etc., saben que debido a este estatus siempre podrán contar con el rescate público, se pueden dar la libertad de tomar acciones más riesgosas persiguiendo mayores ganancias.
El Too Big To Fail tiene sus inicios de cierta forma durante las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos, cuando debido a las numerosas crisis de liquidez en el sector bancario se crean instituciones con el mero objetivo de ayudarlas, como es el caso de la Reserva Federal, que funciona como el Banco Central de los Estados Unidos, y la Corporación Federal de los Seguros para los Depósitos (FDIC por sus siglas en inglés); ambas tienen mecanismos para hacer solvente a una institución bancaria, normalmente por medio de préstamos a bajas tasas de interés. Sin embargo, más tarde veremos que no son sólo las instituciones bancarias las que pueden llegar a ser denominadas Too Big To Fail.
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