miércoles, 21 de mayo de 2014

El costo del dinero en México

En los términos más simples para que una empresa (sea ésta pequeña o mediana) crezca, se necesita de financiación para expandirse. Sería entonces lógico pensar que si la actual administración del presidente Enrique Peña Nieto busca apoyar el crecimiento de este sector privado, una meta importante sería la reducción de costos para obtener este financiamiento. Hay que recordar que cuando se pide un crédito al banco, además del capital prestado se tiene que pagar una tasa fija o variable de interés; esta tasa tiene que ser considerara como el precio o el costo de alquiler de fondos.

Y si bien una de las metas de la Reforma Financiera que se ha discutido en los últimos meses es precisamente la reducción de las tasas que normalmente nos ofrecen los bancos, varios analistas del sector privado han dicho que no será suficiente para poder abaratar los flujos de financiamiento. En realidad, una vez que uno estudia las estructuras y mecanismos de finanzas en nuestro país, se da cuenta de que un crédito bancario es básicamente la última opción a la que quieren recurrir las empresas, aún las más grandes.

En vez se han creado diferentes instituciones como Sociedades de Financiamiento de Objeto Múltiple o Limitado (Sofomes y Sofoles) que manejan tasas más razonables aunque limitando el capital prestado; o uniones de crédito que forman parte de Grupos Financieros en los cuales se trabaja de manera parecida a una sociedad de inversión. En el caso de las empresas como Cemex, que cuentan con una amplia cantidad de capital, se inclina más hacia el endeudamiento por medio del mercado financiero en nuestra Bolsa, es decir, se endeuda con inversionistas físicos o morales, nacionales o extranjeros, por medio de la emisión de bonos, o casos más particulares, acciones.


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