lunes, 26 de mayo de 2014

Reflexiones sobre el tiempo

Puesto que el semestre escolar ha terminado y dado que son horas de madrugada cuando estoy escribiendo esto (evidenciado por mi pobre redacción), además de que dudo mucho de alguien en realidad se tome el tiempo para leerlo, me daré la libertad de hablar o más bien escribir sobre algo que últimamente ha rondado mi cabeza con demasiada frecuencia: el tiempo.

Recientemente la maestra me dijo que debería de tomar las cosas con calma y aprender a disfrutar la etapa de mi vida en la que estoy, esto fue después de que al preguntarme que tenía planeado para mis vacaciones respondí la verdad: terminar un diplomado para luego empezar otro, apresurarme a terminar la tesis, buscar y empezar mis prácticas profesionales o mejor aún obtener ya un empleo. Tiempo después una amiga me dijo que estaba de acuerdo con la maestra, que a veces le preocupaba que por perseguir otras cosas no estuviera satisfecho con mi vida.

La verdad es que no lo estoy.

Hago advertencia de lo que estoy a punto de escribir podría sonar terriblemente dramático y emocional (algunos dirían emo), sin embargo, mi objetivo no es hacer que los demás sientan lástima por mí o vuelvan a pensar como me ven, como el chico que es un patán en la escuela y luego te enteras que sus padres le pegan entonces es, en cierta forma, "perdonado" por ser un patán. Muy probablemente si me conoces y me consideras un patán, no creo que lo que pueda escribir en veinte minutos cambie tu parecer.

Dicho eso, me atrevo a decir que no estoy satisfecho con mi vida porque en serio no la siento como mía. Mis condiciones no me satisfacen, lo cual es completamente natural en chicos mi edad supongo, no me gusta vivir rindiendo cuentas a mis padres, siendo económicamente dependientes de ellos, tener que pedir permiso y todo ese tipo de cosas que normalmente se encuentran enumeradas en los diarios de niñas de quince años mientras escuchan a su banda favorita a todo volúmen porque su madre no quiso dejarla ir a ver a su amiga si no llevaba también a su hermanita.

Cuando digo que no me satisfacen mis condiciones lo digo porque quiero en serio cambiarlas, pero la única forma de hacerlo es con mi propio poder, el cual, siendo un chico sin salario y/o propiedad propia, es casi nulo. Por bien o mal mis padres no son el tipo de personas abiertas a negociar, esto lo he aprendido numerosas veces. Esto me deja únicamente con la opción de independizarme lo más pronto posible de ellos para poder entonces vivir de acuerdo como yo pueda y quiera.

Esto suena obvio, lo sé, la mayor parte, si no es que todos los chicos de mi edad dirían que uno de sus deseos más grandes es independizarse de sus padres. Pero, si ese es en serio el caso ¿porqué no todos tienen la misma urgencia para encontrar un trabajo? ¿porqué sólo yo hago cuentas de cuanto tengo que ganar para soportar renta más servicios más gastos como ropa, entretenimiento, etc.? Hasta ahora las únicas respuestas que tengo son que: uno, las condiciones en las que viven los chicos en realidad no les incomodan tanto y por ende, el continuar viviendo con ellos no les parece un continúo infierno del cual sólo Dante conoce sus profundidades, y dos, ellos ya cuentan con ofertas de trabajo y por ende, no les preocupa cuanto tienen que ganar.

Una de ellas me pinta como egocéntrico crítico de las acciones de los demás, la otra como paranoico con características obsesivo-compulsivas. ¿Ya mencione que pretendo buscar ayuda psicológica próximamente?

No sé, en serio no lo sé, puesto de la forma más sencilla: el hacer tanto a la vez no me está evitando vivir, sino que lo hago porque me da esperanza de que el momento en que empiece realmente a vivir llegue más temprano.

Ya es lunes entonces mi próximo post será sobre el aburrido tema de las finanzas, disculpa la tangente extraño que sólo llego a este blog porque diste un más click en google.

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