La frase too big to fail se popularizó durante los momentos más tensos de la crisis del 2008, básicamente alude a la justificación que usó el gobierno estadounidense para rescatar a instituciones como Fannie Mae, Freddie Mac, y la aseguradora AIG; puesto que estas instituciones concentran gran cantidad de los activos financieros, además de que se encuentran en un estado de profunda interconexión con el resto del Sistema Financiero Internacional, las consecuencias de que éstas llegaran a fallar sería "catastrófico" para la economía tanto nacional como internacional.
Sin embargo, un síntoma que no se vio pensado fue el "riesgo moral" que surgiría como resultado de este nuevo estatus. Puesto que estos bancos ya sabían que pasara lo que pasara el gobierno se vería en la necesidad de rescatarlos, se piensa que técnicamente estarían dispuestos a tomar más riesgo en sus acciones. Esto ha llevado a que se plantee que actualmente los más grandes bancos cuentan con un subsidio por medio del cual pueden ofrecerles a sus clientes rendimientos relativamente altos y más atractivos que los otros que existen en el mercado, ya que en realidad no están tomando riesgo alguno.
Además de que esto pone en peligro al Sistema Financiero de caer de nuevo en crisis, cambia también la dinámica en la que se desarrolla la competencia dentro del sector bancario. Actualmente la Corporación Federal para el Seguro del Depositario (FDIC por sus siglas en inglés) ha publicado varios reportes sobre este supuesto subsidio, confirmando su existencia y planteando algunas medidas para contrarrestarlo, sin embargo, se pone en duda la eficacia de tales medidas cuando en realidad la capacidad de órganos como éste de regular al mercado es cada vez menor.
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